viernes, 19 de abril de 2013

¿Qué es el 420?



Estamos prontos a celebrar un nuevo 4/20, fecha muy significativa para todos los que participamos en las actividades cannábicas, y un misterio para la mayoría de las personas que de vez en cuanto queman un cañito, por lo que ahora entregaremos una breve explicación de lo que significa el "cuatro veinte".

Si bien existen varias teorías de lo que siginifica el concepto, la más común es la que cuenta que  en 1971 un grupo de amigos conocidos como The Waldos, estudiantes del San Rafael High School en California, se reunían a las 4:20 p.m. a fumar cannabis en la estatua de Louis Pasteur, se supone que escogieron esa hora ya que las clases finalizaban a las 3:10 y las actividades extraprogramáticas a las 4:20, hora que les indicaba el fin de la jornada de estudios y que estos jóvenes celebraban disfrutando de unos buenos humos. Es así, como comenzó a ser común que estos amigos se refirieran al momento de la reunión para fumar marihuana como "4/20", concepto que se fue extendiendo por todo EEUU y el mundo.


Varias personas comenzaron a consideran las 4:20 p.m. como la hora precisa para enrolar una flores  y prender la mente, haciéndose  masivo la costumbre entre quienes fuman frecuentemente cannabis. Es así como pronto, el concepto de las hora 4:20 p.m. fue asociado a la fecha del calendario 4/20 por 20 de Abril (mes de gran importancia para la cultura cannabica) convirtiéndose en el día de la marihuana para la subcultura del cannabis. 

Año a año muchas personas se reunen  a conmemorar el 4/20 organizando fumatones masivas que se han transformado en una forma de, al menos una vez al año, hacer visible el mundo cannábico a la sociedad y manifestarse a favor de la legalización del cannabis.

El 4/20 se ha convertido en un día especial en el año y que hoy podemos transformar en la previa de la Global Marihuana March que se realizará en el mundo y en la Mayor parte de las regiones de país el 04 de Mayo y al parecer en Santiago se postergará hasta el 18 de Mayo.


Si eres parte de la Cultura Cannábica, entonces te invitamos celebrar un nuevo 4/20 y prende un caño por los buenos humos que se avecinan este año en materia política en nuestro país, porque ya es tiempo de comenzar a cosechar lo que hemos sembrado y exigir una nueva regulación del cannabis. No desperdicies tu voto conoce, infórmate y aprovecha esta oportunidad de transformar algunas cosas.

Ahora enrolamos, prendemos y celebramos un nuevo 4/20 a las 4:20 p.m.  (o a las 4:20 a.m. también)

Buenos Humos! 

Lucy Sky y  Berenjena

martes, 19 de marzo de 2013

Tertulia Cannábica de Cultiva Medicina

Tertulia es una reunión informal de personas interesadas en un tema específico, para debatir, informarse, compartir ideas y opiniones. Es por eso que Cultiva Medicina tiene el agrado de invitar a todos los cannábicos a la “Tertulia Cannábica Cultiva Medicina”, una tarde inolvidable desde las 16.00 horas hasta las 22.00 hrs del día sábado 13 de Abril.
Tendremos un grato ambiente, stand informativos, serigrafía, growshops, lo más ricos bajones salados y dulces, música, regalos sorpresas. La primera jornada del usuario medicinal en donde compartiremos un documental con post conversatorio y el “Gran Remate de Don Jack” en donde tendrás la oportunidad única de adquirir productos a precios increíbles. Y por si esto fuera poco, si rematas algún producto Cultiva Medicina te auspicia el bajón!
Si eres usuario medicinal completa el formulario de testimonio del usuario medicinal, que está en nuestra página www.cultivamedicina.com/testimonio y luego envíanos un correo a cultivamedicina@gmail.com con tus datos confirmando el envió, para acceder a un precio especial de usuario medicinal (cupos limitados)

Los fondos recaudados en el evento serán destinados:
- Autogestión primer semestre 2013 Cultiva Medicina
- Fondos Cicletada 2013
- Material informativo 2013
- Proyecto “Huertos Medicinales”

Los esperamos, no te lo puedes perder!

jueves, 31 de enero de 2013

El Valle de Aconcagua y la Hacienda de Quilpué


“…Cañamales de oscuro ramaje
por tus valles se miran crecer…”

(Himno del Aconcagua)


El Valle del Aconcagua está ubicado en la quinta región de nuestro país y ha sido un territorio que a raíz de sus especiales condiciones climáticas  se convirtió en el corazón de la industria cañamera nacional. Por tiempo, en miles de hectáreas el cáñamo creció año a año entregando suculentos dividendos al país y a los dueños de las haciendas ubicadas en la región. Miles de toneladas de cáñamo fueron convertidas en diversos artículos tales como, cordeles, jarcias, sacos, alpargatas, etc.  El cáñamo llegó a ser conocido como el oro verde del país, hasta que luego de la prohibición del cannabis se comenzaran a generar leyes que eliminaran su cultivo. En Chile la producción de cáñamo fue decayendo en la medida que la población comenzó a conocer las propiedades psicoactivas de la planta y muchas personas empezaron a robar grandes cantidades de cáñamo de las plantaciones industriales, hasta que llegó un punto en que los gastos que implicaban proteger los cultivos, más las nuevas restricciones tanto internacionales como nacionales sobre su uso terminaron por enterrar a los productores nacionales.


Hoy en el valle quedan muchas evidencias del esplendor agrícola y cañamero del país durante el siglo XIX y XX. Una muestra interesante es la famosa Hacienda de Quilpué, que hoy se mantiene en ruinas arraigada en las entrañas de San Felipe, firme junto al viento que a ratos con una que otra brisa nos trae los recuerdos del pasado.


Una hacienda es un espacio de explotación agrícola que generalmente está compuesto por una casa principal de gran valor, en donde viven los “patrones” y casas más humildes alrededor en donde viven los “peones”. En el valle de Aconcagua, existió una de las haciendas más importantes y ricas del país, a unos pocos kilómetros del corazón de San Felipe, en las mejores tierras de uno de los mejores valles, se encontraba la Hacienda de Quilpué, la cual perteneció a la familia Edwards, una de las familias símbolo de la burguesía mercantil nacional. Doña Juana Ross de Edwards, conocida por ser una filántropa de la sociedad de Valparaíso, fue la que impulsó la construcción de lo que sería la “casa patronal”, un palacio que fue diseñado como una copia a menor escala del Palacio de Versalles, todos los materiales para su construcción fueron traídos desde Europa vía marítima y fueron internados al corazón del valle por medio del ferrocarril. Contaba con cien habitaciones y un salón principal con finos muebles de caoba. Fue la hacienda más rica del Aconcagua y una de las más valiosas del país, contaba con 3.920 hectáreas, un canal propio de agua sacado del bondadoso río Aconcagua y los derechos de agua de los canales de Encón y De Herrera, sumando 1.068 hectáreas de riego. El palacio nunca fue habitado por sus dueños, estos eran definidos como patrones “ausentitas” ya que solo iban por razones puntuales al lugar, utilizando el palacio con fines recreacionales, celebrando importantes fiestas propias del mundo agrícola y también siendo el centro de las reuniones de la alta sociedad chilena. Los Edwards eran amos y jueces de la hacienda pero también tenían el poder de influenciar fuertemente la política tanto de San Felipe como a nivel nacional. En muchas oportunidades el propio Estado pidió el lugar para alojar a diversas visitas ilustres que venían al país. La hacienda era prácticamente una gran máquina que producía los más diversos productos, lo único que se traían desde fuera de la región eran grandes cargamentos de carbón desde Lota para alimentar las máquinas que manufacturaban su riqueza natural. Sus dueños pasaron a la historia por ser unos de los más importantes exportadores agrícolas, produciendo en estas tierras trigo, hortalizas, olivo, árboles frutales­ y fueron los primeros en producir parronales de uva de mesa. Entre toda esta riqueza agrícola también encontramos el cáñamo el cual se producía y vendía a la fábrica de Jarcias de San Felipe.


En 1967 cuando se inició la reforma agraria, los dueños cedieron la hacienda al gobierno central, el cual a su vez, en el año 1972 cedió a la Universidad de Chile con la intención de que en su terreno se construyera la facultad de agronomía. Sin embargo, esto no fue posible ya que el golpe de estado de 1973 truncaría los planes y llevaría a que años más tarde la hacienda fuera rematada como una forma de obtener recursos para el Estado. Los nuevos dueños, intentaron utilizar el palacio como un lugar cultural, se realizaban festivales, talleres, etc. Pero un palacio tan valioso también genera enormes gastos, por lo que fue cada vez más difícil para los nuevos dueños mantenerlo, problemas económicos que se agudizados por el terremoto de 1985 que causó graves daños a la infraestructura del lugar, aumentando el nivel de endeudamiento por lo que, el palacio símbolo de la riqueza agrícola y cañamera nacional, terminó siendo demolido y vendido por parte para recuperar el dinero y saldar deudas, desgarrando pedazo a pedazo un lugar rico en arquitectura, cultura e historia para nuestro país.


Hoy en palacio de Quilpué es un espacio privado que se encuentra prácticamente abandonado entre milenarias araucanas y vegetación que mira en silencio hacia la Cordillera de los Andes, albergando entre sus pastizales uno que otro animal de los vecinos del lugar y uno que otro grupo de personas que ocupan el espacio para realizar actividades recreativas entre las ruinas del pasado.


Después de varios años de que el cáñamo creciera libre bajo el sol aconcagüino, la Hacienda de Quilpué fue escenario ideal para reunirnos entre sus ruinas y recordar el pasado cañamero de nuestro país y en donde volvemos a tomar fuerzas para este nuevo año en el que sin duda seguiremos exigiendo con más fuerza la despenalización del autocultivo de una de las plantas más ricas en usos que existen en la tierra. 

                                                                                                                                                                                     Lucy Sky



 Referencias:

 Una hacienda a fines de siglo: Las Casa de Quilpué, José Bengoa.